martes, 22 de julio de 2008

La terapia del mar para todos

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La talasoterapia es apropiada para cualquier perso­na. Su capacidad para relajar el cuerpo y la mente la hace muy recomendable para aquellas personas sometidas a una gran presión y estrés diario. Ade­más de estas propiedades relajantes, también se recomienda a mujeres que acaban de dar a luz, a personas que padecen de asma, faringitis, osteo­porosis, insomnio, depresiones y postoperatorios; e incluso para recuperarse de un largo proceso in­feccioso.


También favorece la circulación, reduce edemas y desinflama, mejora los tejidos, combate la flacidez y la celulitis y retrasa el envejecimiento de la piel. Tanto en institutos especializados como en el mar propiamente dicho, con este tratamiento pueden obtenerse resultados físicos y psíquicos beneficiosos en poco tiempo.


La terapia del mar la pueden practicar todos


La terapia en el medio marino es más eficaz si se realiza durante la mañana, porque la brisa desaloja las impurezas que se depositan en la superficie del agua cuando sube la marea (pleamar).


Con el movimiento de las olas, el mar ejerce sobre el cuerpo una acción tonificante, un verdadero hidromasaje natural. La inmersión ofrece sensación de bienestar, renueva las ener­gías y aumenta la vitalidad de manera instantá­nea. Además, para llevar a cabo este tipo de tra­tamiento no es necesario saber nadar.

miércoles, 16 de julio de 2008

Que es el masaje

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El masaje es la manipulación sistemática de los tejidos blandos del cuerpo, fundamentalmente los músculos, cuyo objeto es beneficiar los sistemas nervioso, muscular v circulatorio.


Esta manipulación suele llevarse a cabo con las manos, aunque en algunos tipos de masaje se emplean los antebrazos, los codos, las rodillas v a veces incluso los pies.


Que es el masaje y cuales son sus origenes


Es posible que el masaje sea el método más antiguo para el trata­miento de las dolencias humanas. Figura en un escrito médico chino de 3.000 años de antigüedad y también en los anales del antiguo Egipto, de Grecia y de Roma.


La mayoría de los masajes involucran combinaciones de movimientos, como rozar suavemente, amasar, estrujar, estirar, hacer vibrar, percusionar (golpear o azotar) y oprimir, que se efectúan en par­tes específicas del cuerpo.

martes, 17 de junio de 2008

Diferentes tipos de masajes

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El término «masaje» se ha convertido en una palabra que aglutina muchos métodos de manipulación corporal. La mayoría puede agru­parse en dos escuelas básicas.


La escuela occidental, el así llamado sis­tema basado en la estructura, surge de una tradición europea centrada en el sistema ósteomuscular del cuerpo.


El método occidental más difundido es el masaje sueco, originalmente diseñado para duplicar los movimientos musculares de la gimnasia sueca a través de la manipula­ción corporal.


Cuales son los diferentes tipos de masajes


Los tipos de masaje orientales son sistemas «basados en la energía», derivados de la teoría de que existe una energía vital que circula a través del cuerpo, cuando ésta se ve interrumpida por la tensión o una lesión, el resultado es la enfermedad o el dolor.


La meta de las técnicas orienta­les es la de desbloquear las zonas en las que esta fuerza ha quedado atra­pada y así restaurar el flujo de la energía. La escuela oriental más cono­cida es el shiatsu, que utiliza la presión sobre diversos puntos vitales lla­mados tsubos, para liberar la energía bloqueada. Entre los demás tipos de masajes basados en la energía se encuentran la acupresión y la reflexología.


El deportivo es un tipo de masaje relativamente nuevo, que combina el masaje sueco con la técnica de los puntos de presión del masaje oriental. Gran parte del interés actual por el masaje en general surge de la aceptación por un número cada vez mayor de atletas profesiona­les del masaje deportivo como una parte regular de su entrenamiento, A diferencia de otros tipos de masaje, el deportivo se centra en múscu­los, o grupos de músculos, específicos. Además no sólo se emplea para mantener los músculos sanos sino también para rehabilitar los tejidos lesionados.

jueves, 22 de mayo de 2008

Tratamientio casero de Talasoterapía

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-No es necesario saber nadar para realizar un tratamiento de Talaso-terapia.

-Tampoco es imprescindible viajar hasta la costa marítima, ya que una pileta de agua salada puede ser un buen paliativo, aunque no es lo ideal, ya que el movimiento de las olas actúa sobre el cuerpo como un hidromasaje natural.

-Empiece una sesión a la mañana temprano. Báñese en el mar du­rante 30 minutos. Luego vuelva a sumergirse 15 minutos a las 10 ho­ras, y la misma cantidad de tiempo alrededor de las 16 horas.

-Si siente frío o se acalambra no permanezca en el agua.

-Si no sabe nadar, camine o haga ejercicios rítmicamente:


COMO HACER UN TRATAMIENTO CASERO DE TALASOTERAPIA


1) Por ejemplo abra las piernas y júntelas siguiendo la línea vertical del cuerpo, sin doblar las rodillas. Repita el mismo ejercicio 15 veces y después hágalo de espalda.

2) Abra los brazos siguiendo la línea de los hombros. Flexione los co­dos y lleve ambas muñecas hasta el pecho.

3) Mantenga los brazos extendidos y gire las muñecas diez veces hacia adelante y luego otras diez hacia atrás.

4) Boca arriba, tómese de algún elemento fijo con ambas manos por detrás de la cabeza. Flexione las rodillas y gire el torso alternativamen­te hacia la izquierda y derecha sin doblar la espalda. Repita 30 veces.

5) Haga patada de crawl iniciando el movimiento desde las caderas y apenas flexionando las rodillas. No saque las piernas fuera del agua y patee intensamente sin doblar el torso. Repita lo mismo boca abajo.

6) Flotar es un excelente ejercicio. Practíquelo durante 5 minutos y juegue tratando de sacar del agua primero un pie y luego el otro.

7) Sin dejar de flotar, intente alzar ambas manos para aplaudir fuera del agua.


- Las personas que sepan nadar pueden practicar el estilo pecho y crawl para que la masa de agua que se desplaza debajo del cuerpo con cada propulsión, trabaje modelando el pecho, el abdomen y las caderas.

-El movimiento de los miembros inferiores y superiores fortalece los brazos, antebrazos, hombros, glúteos, pelvis, muslos y pantorrillas.

-Evite los horarios del mediodía tanto para bañarse como para cami­nar.

-No se bañe en el mar después de las 17 horas, porque entonces co­mienza la pleamar y el agua se enrarece y se vuelve densa.

- Para que el tratamiento comience a dar sus frutos debe prolongarse por lo menos durante 8 días conse­cutivos.


Lo ideal es sumergirse en el mar, pero una pileta de agua salada puede cumplir con algunos de los objetivos terapéuticos de esta medicina preventiva.

jueves, 8 de mayo de 2008

Terapia con agua de mar

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Si este verano el destino elegido incluye la playa, nada más apropiado para intentar adentrarse en los secretos de la talasoterapia. Lo más aconsejable es comenzar con una sesión a la mañana temprano, durante media hora, luego sumergirse otros quince minutos a media mañana (alrededor de las diez).


Debido a los peligros del sol durante las horas del mediodía, es preferible continuar a media tarde (después de las cuatro), con quince minutos de inmersión. Es aconsejable solicitar una tabla de mareas del lugar donde uno se encuentra, y aprovechar las horas de bajamar. Durante la pleamar, el agua recibe sedimentos de todo tipo, que pueden ser nocivos.


Como practicar la terapia con agua de mar


Es importante salir del agua al sentir frío o acalambrarse. Además, aquellos que sepan nadar pueden practicar estilos pecho y crawl, para que la masa de agua que se desplaza debajo del cuerpo con cada propulsión modele el pecho, el abdomen y las caderas.


Es mucho mejor si el agua está llena de algas, dado que al cubrir el cuerpo con ellas se aprovechan to­das sus propiedades, pues son ricas en proteínas y antisépticas. Para que la talasoterapia casera rinda sus frutos, es necesario tener constancia durante, por lo menos, siete días ininterrumpidos.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Beneficios de los masajes

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El masaje no sólo provoca bienestar, también tiene efectos fisiológicos de mayor alcance. Inicialmente, resulta benéfico porque estimula los receptores nerviosos de la piel. Los impulsos nerviosos, disparados por los movimientos rítmicos del masaje, se transmiten al sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal), donde se convierten en mensajes de relajación que vuelven a transmitirse a los músculos. Cierto tipo de masaje, en el que se recorren los nervios, calma las terminaciones nerviosas de la piel.


El masaje tiene efectos sobre el sistema circulatorio. La investigación ha demostrado que varios tipos de masaje provocan la dilatación de los capilares subcutáneos, aumentando el torrente sanguíneo. Como muchos masajes se efectúan en dirección centrípeta, es decir hacia el corazón, aceleran el flujo de la sangre desoxigenada desde las células musculares hacia el corazón, los pulmones, donde la sangre fluye a reabastecerse de oxígeno.


Además, el aumento del torrente sanguíneo provocado por el masaje puede producir una disminución temporal de la presión sanguínea. Los investigadores también han descubierto que el masaje hace* disminuir las pulsaciones v estimula una respiración relajada, dos indicadores de la disminución del estrés.


Beneficios de los masajes sobre el organismo


El masaje también estimula el flujo linfático, un fluido incoloro que transporta proteínas y otras sustancias desde- los músculos y los huesos hasta la sangre. El aumento del flujo linfático ayuda a evitar la acumulación de fluido, que de otra manera podría provocar la inflamación de tejidos y articulaciones.


Hay varias maneras en las que el sistema muscular puede aprovechar el masaje. En primer lugar, el masaje estira y relaja los músculos, estimula la flexibilidad y aumenta el alcance de los movimientos.


El masaje también ayuda a la recuperación de los músculos cansados o lesionados, porque elimina el ácido láctico, un subproducto metabólico, de una manera mecánica.


Ciertos indicios sugieren que el masaje aléela el sistema óseo. En un experimento, el masaje efectuado en la zona que rodea una fractura provocó un significativo aumento de la retención de nitrógeno, azufre v fósforo, necesarios para reparar los tejidos lesionados.

viernes, 25 de abril de 2008

La talasoterapia

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Llegan las vacaciones y la posibilidad de acercarse al mar. Fuente de inspiración de poetas y enamorados, origen de todo cuanto existe, el agua marina tiene mucho para ofrecer, tanto que existe una rama de la medicina no tradicional llamada talasoterapia, que aprovecha el mar con fines curativos.


Fue el griego Hipócrates, padre de la medicina moderna, quien dijo que "el mar cura las enfermedades del hombre". Nada más cercano a la realidad. Gracias a sus conceptos y a cientos de especia­listas que a lo largo de la historia se preocu­paron por estudiar los beneficios del agua marina para la salud, ha llegado hasta nuestros días la talasoterapia, una disciplina que utiliza al mar para curar enfermedades, tratar problemas estéticos y relajar el tanto el cuerpo como la mente. A nadie escapa que el agua marina es muy saludable.


Los paseos a la orilla del mar son una recomendación bastante frecuente para el tratamiento de ciertas patologías, y cual­quier persona puede experimentar cómo se renueva con algunas horas en la playa. La materia prima de la talasoterapia, el agua que procede directa­mente del mar, cuenta con unas propiedades especiales entre las que se encuentran la salinidad, su movimiento y su densidad. Todos esos factores, contribu­yen a que el agua constituya por sí misma un recurso estético y terapéutico.


Como practicar la talasoterapia


Cómo actúa

El efecto terapéutico del agua de mar se produce a través de dife­rentes vías:

- Por contacto con la piel y las mucosas.

- Por inhalación.

- Por la acción dinámica de las olas y las mareas.

El aire marino, saturado de microgotas de agua de mar en sus­pensión, es rico en yodo, ozono e iones negativos, lo que le con­fiere propiedades antibióticas, calmantes del sistema nervioso y estimulantes sobre las defensas del organismo. El agua de mar es rica en oligoelementos, perfec­tos para revitalizar y embellecer la piel.

Al entrar en contacto con el agua salada, en la superficie cu­tánea se produce una renovación de elementos (en especial yodo y sodio) por un mecanismo co­nocido como osmosis. Se deno­mina de esta forma al pasaje de sustancias en ambas direcciones a través de una membrana.


Ejercicios entre olas

No todo es cuestión de nadar, quedarse flotando o pararse en­tre las olas. Existen muy buenos ejercicios que pueden realizarse en el agua. Gracias a la presión del medio, los músculos traba­jan con mayor intensidad y se logran resultados más rápidos. A continuación, veremos algu­nos ejercicios muy sencillos, que trabajan el cuerpo en forma íntegra:


- Flotar durante cinco minutos e intentar sacar del agua un pie y luego el otro. Con este ejercicio se tonifican los músculos de las piernas y los glúteos. Además, gracias al movimiento del agua bajo la espalda se consigue un electo relajante.


- Flotando, levantar las manos para aplaudir fuera del agua. De esta manera trabajan los múscu­los de los brazos y el pecho.


- En posición horizontal, abrir y cerrar las piernas sin doblar las rodillas. Repetir el ejercicio unas treinta veces. Con esta actividad se fortalecen los músculos de las piernas. Además hay que tener en cuenta que la oposición que ejerce el agua hace necesario un mayor esfuerzo físico


- Situarse boca arriba, sujetán­dose a algún elemento fijo con ambas manos por detrás de la ca­beza. Flexionar las rodillas y gi­rar el torso alternativamente, primero hacia la izquierda y lue­go hacia la derecha, sin doblar la espalda. Repetir el ejercicio treinta veces. Este es un ejercicio muy completo, ya que implica la actividad de las piernas, los bra­zos, la cintura y las caderas.


- Mantener los brazos extendi­dos y girar las muñecas diez ve­ces hacia adelante y hacia atrás. Este es un ejercicio perfecto pa­ra relajarse.


- Extender los brazos siguiendo la línea de los hombros, flexio­nar los codos y llevar ambas mu­ñecas hacia el pecho.


- Es probable que algunos de estos ejercicios resulten un poco dificultosos durante las primeras se­siones. El secreto está en perse­verar y dejar que el cuerpo se habitúe al medio acuático.


Una aliada muscular

Son muchas las afecciones que pueden mejorar con la presencia del mar: respiratorias, muscula­res, dermatológicas, cardíacas, inlecciosas, metabólicas y reu­máticas, entre otras. Niños y an­cianos son quienes más pueden notar sus efectos, pero también quienes padecen tuberculosis ósea, ganglionar, articular y peritoncal (no la pulmonar), raquitismo, cansancio y estrés.




Desde el punto de vista físico, los efectos más inmediatos son de tipo muscular. El movi­miento de las olas contra el cuerpo es como un masaje que relaja y tonifica los músculos, una experiencia de sobra co­nocida por los cientos de per­sonas que, en todas las playas, se mantienen inmóviles dentro del mar, con el agua a la altura de la cadera, durante horas. Otras prefieren caminar den­tro del agua, tratando de en­durecer sus piernas al vencer la resistencia del medio acuático. Las posibilidades que ofrece el mar para el fortalecimiento y recuperación de los músculos cansados lo convierten en un lugar ideal para pasar las vaca­ciones. Desde deportistas has­ta ejecutivos estresados que apenas mueven un músculo durante el año, todos encon­trarán en la talasoterapia una buena forma de mantener el cuerpo en forma.


El clima

Además del agua y las sustan­cias que se forman en ella, el mar proporciona un compo­nente esencial en el restablecimiento de la salud: el clima. El descenso de la tensión arte­rial es destacado a orillas del mar, ya que los ambientes hú­medos tienen un efecto sedan­te, producen relajación y ato­nía, sobre todo si además de ser húmedos disponen de una tem­peratura agradable entre los 20 y 30 grados.


El clima marino ejerce una doble acción: por una parte es estimulante, y por otra sedante. Es estimulante por la luminosidad, la ionización y las sustancias salinas en suspen­sión. Y es sedante por su tempe­ratura, prácticamente constante, su abundante humedad y su alta presión atmosférica.


El aire puro y rico en yodo, con vientos frecuentes que pueden encontrarse en la ori­lla, está especialmente recomendado para las alergias y migrañas. No es recomenda­ble, en cambio, para los casos de hipertiroidismo, gastroen­teritis, enfermedades crónicas del corazón, nerviosas, renales y del sistema neurovegetativo. La alternativa para estas perso­nas es acudir a un centro de ta­lasoterapia, que si bien utiliza el agua de mar en sus curas, lo hace en locales cerrados.

 

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